EL GUIA TURÍSTICO: Toni Gerona

Después de entrenar durante 16 años en la base FC Barcelona y comenzar su etapa en el extranjero  en el El-Jaish Qatarí, Toni Gerona tomó las riendas de la selección de Túnez en verano de 2017. Después de haber jugado varios torneos, hemos hablado con él para que nos contase sus vivencias en el país africano.

PREGUNTA. ¿Cuál fue la primera impresión al llegar a la selección y la primera impresión del país?

RESPUESTA. Llegué a Túnez a mediados del mes de Julio del 2017 para preparar un torneo al cual la federación ya se había comprometido y que había que jugarlo a finales del mes de agosto. Fue una situación extraña ya que los jugadores que militaban en clubes de fuera de Túnez no participaban de dicha selección (Jallouz, Banour, Mosbah…) y algunos de los jugadores del Esperance de Túnez, que participaban en la SuperGlobe 2017, tampoco estaban en el grupo. Esto me permitió ampliar el grupo, conocer a jugadores que desconocía y poder trabajar con ellos durante 6 semanas consecutivas. Estando en un equipo nacional, ¡eso es todo un lujo! Con estos condicionantes me encontré un grupo de jugadores que querían entrar en una selección poco dada a cambios de jugadores en los últimos años y con muchas ganas de trabajar. Visitamos diferentes partes del país para realizar los stages y la impresión que me llevé fue de un país con un potencial enorme, más allá del turismo de playa que nosotros conocemos. La riqueza cultural y arquitectónica de Túnez es increíble, aunque faltan los recursos para explotarla, acondicionarla y atraer ese turismo de calidad.

Diría que a nivel de balonmano podríamos hacer un símil. Jugadores de 17 años, de más de 2m, con un buen talento para el balonmano, pero que carecen de instalaciones, recursos y conocimiento para poder entrenar más de las dos o tres sesiones semanales que realizan, cosa que es insuficiente hoy en día para el balonmano de alto nivel.

P. ¿Cómo fue tu adaptación cuando llegaste? y ¿Quién fue la persona o personas que más te ayudaron a integrarte en la selección?

R. Considero que la adaptación fue rápida. Los dos años en Qatar me ayudaron a conocer un poco más la mentalidad árabe, sus costumbres y manías. Tuve que adaptarme al idioma, ya que en Qatar todo era en inglés y aquí tocaba pasarse al francés, pero bueno, ¡una oportunidad más de mejorar y aprender!

Sin duda, mi ayudante Amor Khedira, tunecino y que fue el 2º entrenador que tuve en Qatar durante dos años fue vital en mi llegada. Conocía el país, los clubes, los jugadores y el funcionamiento de las estructuras de la federación. Tener a alguien de confianza allí y que sea del país ha sido fundamental para mi, para mejorar y acelerar el proceso de aclimatación.

P. ¿Qué tal te ha ido con el idioma desde entonces? ¿Y con la cultura?

R. Con el idioma he tenido y estoy teniendo que aprender francés. Aquí habla todo el mundo la lengua tunecina y el francés. Es curioso escucharlos hablar árabe, porque de vez en cuando entiendes alguna palabra, ya sea porque en el dialecto tunecino mezclan palabras francesas o por tener similitud con el castellano o catalán: fatura (por factura), pantalón, ferina (harina), zituna (aceituna), etc.

La cultura del país es muy rica y por supuesto no he tenido tiempo de conocerla a fondo, pero no podemos olvidar que Túnez es un país mediterráneo, así que tenemos muchas cosas en común. De echo cuando vienen amigos o familiares de visita, se sorprenden de ver el mismo paisaje que tenemos en la zona de Cataluña de donde es mi familia, Tortosa. Bien es cierto que cuanto más al sur viajas, más parecido a ciertas zonas de Andalucía es el país, hasta que llegas a la zona del desierto, que ya es completamente diferente a lo que conocemos. Como comentaba anteriormente, entiendo estos “inconvenientes” del idioma o de la cultura como una oportunidad de ampliar conocimientos y de aprender mucho.

P. ¿Cómo es la vida allí?

R. Nosotros vivimos en la capital y te diría que hay poca diferencia con lo que es la vida en Barcelona: atascos de tráfico en horas punta, gente en las terrazas cuando hay buen tiempo, zonas comerciales, parques, oficinas… Claro está que en las zonas rurales la vida va a otra velocidad. Túnez es un país meramente agrícola, que es una parte muy importante de su economía. Cuanto más al sur, menos desarrollo encuentras en el país. Evidentemente, la zona del desierto del Sáhara (40% de la extensión del país) supongo que tendrá un día a día muy diferente del de la capital o las grandes ciudades como Sousse o Sfax.

P. Diferencias con el balonmano en España

R. Yo te diría que las grandes diferencias serían más estructurales que de otro tipo. La mayoría de los clubes, con la excepción de los tres o cuatro más importantes, tienen pocos recursos, instalaciones poco adecuadas y personal casi amateur. A ello hay que sumarle la inestabilidad de los proyectos deportivos, donde es muy habitual el cese de entrenadores después de 1 o 2 jornadas de liga, o después de perder un partido con el eterno rival. Por todo ello es difícil hacer proyectos a medio plazo. El “cortoplacismo” está al orden del día y la mayoría tienen sólo el resultado del fin de semana como gran objetivo. Evidentemente esto dificulta mucho el crecimiento de los clubes, su desarrollo y el de los jugadores, ya que hay muy poca paciencia en todos los aspectos.

A nivel técnico-táctico diría que en general los sistemas de juego han evolucionado poco. Como ejemplo la temporada pasada un solo equipo utilizó en un par de partidos la nueva norma de jugar con 7. Tampoco es habitual ver salir al portero ante una exclusión para poder jugar 6×6 en ataque. El juego habitual de la mayoría de los equipos se basa más en su potencial físico y su agresividad, incluso a veces excesiva. Tácticamente hay mucho margen de mejora y esperamos que el trabajo que se realiza en alguno de los clubes se extienda al resto, para que así el nivel de la liga pueda mejorar.

En categorías base hay poco trabajo físico, más allá de lo “adquirido” por naturaleza y menos trabajo aún de mejora individual. Como decía, jugadores que están en el gran bloque de la selección de la edad que sea, cadete, juvenil o júnior y que entrenan 2 o 3 veces por semana es lo habitual en muchos clubes. Eso conlleva que cada año, cada temporada, acumulen un déficit de volumen de trabajo muy importante respecto a los chicos de su misma edad en cualquier país Europeo… y ya no entro a hablar de la intensidad, especificidad, complejidad o densidad de los entrenamientos que realizan. Pero intentamos ser positivos, porque tienen un potencial increíble y si fuéramos capaces de cambiar esta mentalidad, estoy convencido que Túnez sería una selección muchísimo más competitiva en cualquiera de sus generaciones.

Sin duda, hay que formar a los entrenadores de la base del país, pero volviendo al inicio de la respuesta en esta pregunta, la falta de planificación a medio-largo plazo dificulta todos estos procesos.

P. ¿Qué hace Toni Gerona en su tiempo libre?

R. Por primera vez en muchos años ¡tengo más tiempo libre del que desearía!

El cambio de club a selección es grande y aunque te ocupa tiempo, te permite hacer cosas que con el día a día de un club no tienes nunca tiempo de hacer. Diría que en lugar de planificar cada día, planifico semanalmente, ya que durante ese periodo de tiempo intento ver entrenamientos de los equipos de aquí, hacer seguimiento viendo vídeos de los jugadores que están jugando fuera de Túnez, que antes eran pocos y ahora cada vez son más, reuniones en la federación para planificar las actividades, mejorar en el idioma francés, hacer algo de deporte y por supuesto intentar conocer más a fondo el país.

No negaré que echo de menos el día a día del club, sobre todo por la oportunidad que eso ofrece para la mejora del equipo. Como seleccionador dependes mucho del trabajo que hacen los jugadores en sus clubes, así como las competiciones donde juegan. Un año sin competir semanalmente está bien, para oxigenarte y poder pausar un poco la vorágine que supone un club, pero mucho más tiempo creo que no es positivo.

P. ¿Qué recomendarías visitar a una persona que viajase por primera vez a Túnez?

R. ¡Hay mucho por ver! Le diría que no se quedara sólo con las playas y los complejos hoteleros. Hay ruinas que son impresionantes, como la ciudad de Dougga o el Anfiteatro de El Djem. Sin olvidar las medinas (zocos) de Túnez, de Sousse, las ruinas de Cartago, el museo del Bardo, etc., etc.

Sin duda el desierto es algo especial, pero de momento no he tenido la oportunidad de adentrarme en él, solamente he estado a las puertas del mismo, pero hay que reconocer que tiene su encanto y sin duda voy a visitarlo algún día.

P. Algo positivo y algo negativo de Túnez

R. Positivo, los contrastes que te ofrece el país, con zonas de desierto, playa, bosque y montaña. Negativo, la falta de responsabilidad en muchos aspectos del día a día. Tienen un potencial increíble, pero tienen que ponerse a trabajar duro para poder ser competitivos. Aplicable tanto al país como al aspecto deportivo.

P. Por último, ¿Qué echas de menos de España?

R. Sin duda la familia y los amigos; pero hoy en día con las nuevas tecnologías puedes sentirte cerca de los tuyos. Además, en poco más de 90’ puedo estar en casa, así que hay poco espacio para la morriña.

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